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domingo, 20 de septiembre de 2009

Nunca he dicho nada serio aquí. Nunca he dicho nada. Siempre me refiero a otra cosa... Pero hoy tengo una buena actitud. Hay música que quiero, un poco de luz, café y afuera las cosas están bien, me dejan seguir siendo así. Por eso quiero conversar, inventar monólogos más catárticos que literarios, uff... Para muchos la única posible relación con la literatura está en los libros de los demás, y Dostoievski se vuelve tan odioso...

Entonces miraba otros blogs, más "originales" que lo que yo nunca podría pensar. Escribían de amor con la autoridad de quien lo conoce y ha tenido la delicadeza de abandonarlo. Hablaban del trabajo, del viento, de los perros con una misma voz. Y a la gente parece gustarles...

Mi problema es no haber conocido estas cosas. Si hablan de amor o de sus incontables pliegos, tengo que sonreír y asentir con la cabeza tratando de alejar la mirada. Observar con cuidado las paredes del lugar. Cómo podría interesarme por algo que no conozco, escribir o siquiera imaginarlo... Por eso la vida de los demás siempre es lo real; porque esto, me diría Nacho, ¿puede llamársele vida? Aunque qué me importa lo que piense él...

Después voy a decir, consolándome y arrullándome, que todos tienen su forma de no hacer parte de esto. Y si no, mire pa fuera... Schandefreude! Pero a mí, ¿cómo me pueden mejorar los vicios de los demás, sus formas no tan ortodoxas de ser ellos a pesar de todo? Es una golosina que no me podría alegrar...

Basta una canción, una buena lectura, una forma de compañía para dejar la efervescencia a un lado. Le doy la razón a Erasmo, y me reconforta ser necio como todos...

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